Una fábula de transformación

Érase una vez, en una lejana esquina del universo, en los alcances exteriores de una galaxia en espiral de mediano tamaño, había un bello planeta color azul-verde cuyos inquisitivos habitantes llamaban a su mundo, Tierra.

Muchas diversas personas habitaban este planeta, vertiendo abundantes formas de vida. Habían venido a aprender las variadas, difíciles, no obstante estimulantes lecciones en cuerpos físicos, lo que es igual a sentirse separados y desconectados de su propia esencia divina, y de todo su alrededor.

La conciencia colectiva de todas las personas en la Tierra afectaban grandemente todo lo que sucedía en este revoltoso planeta. Sin embargo, por sus exploraciones en la separatividad, la inmensa mayoría de estas gentes – o humanos, como se llaman a sí mismos – no estaban conscientes de cómo su deseo colectivo formaba su mundo. Para aprender la profunda sabiduría de esta escuela Tierra o Universidad, estos humanos habían escogido olvidar cómo, en su más profunda esencia, todos estaban interconectado, y como cada individuo jugaba un papel esencial en lo que sucedía en su planeta, y a su gente como un todo.

A través de las edades, y a través de miles sobre miles de revoluciones de esta joya de planeta, alrededor de su brillante y dorado sol, la gente de la Tierra exploraba, desarrollaba y expandía su conciencia a través de muchas ricas y a veces incluso dolorosas experiencias. A través del rico drama y las desafiantes lecciones de muchas edades y vidas, ellos, algunas veces se acercaban bastante al punto de sentir de Nuevo su profunda interconectividad con todos los seres. No obstante, cada vez que llegaban cerca, esa conciencia, entonces, se contraía y fue eventualmente cerrada por su miedo colectivo de perder la individualidad y la unicidad.

Después de varios ciclos de esta expansión y contracción, en un punto de una nueva fase de expansión, la mente colectiva se hizo tan inteligente como para permitir que la humanidad, por primera vez se elevara más allá de los confines gravitacionales de la Tierra en brillantes naves espaciales metálicas. El conocimiento colectivo del mundo físico en el que vivían se volvió tan profundo que ciertos individuos comenzaron a ver visiones de una mayor transformación, conduciendo a un paraíso físico en la Tierra. Al mismo tiempo, muchos otros temían grandemente que estas nuevas habilidades mentales y tecnologías sofisticadas serían usadas por los militares y la codiciosa élite para destruir la misma vida y el mundo en el que ellos vivían.

Mientras sus esperanzas y miedos colectivos crecían como nunca antes, muchos humanos se dedicaban a la transformación global, unidos en una profunda oración acerca de sus vidas y su mundo.

Así, pues, por primera vez en la historia del planeta, una poderosa llamada colectiva fue enviada hacia fuera, al universo, solicitando ayuda y guía para que el planeta y su gente luchadora se moviera más allá de la separación, el egoísmo y la avaricia hacia una transformación de amor e integración.

Por primera vez, la humanidad como un todo se abrió para la conexión y ayuda del gran Universo más allá de los confines físicos de su mundo.

En la inmensa y variada colección de civilizaciones y especies regadas a través del infinito universo, la llamada para ayuda desde este pequeño y bello planeta fue escuchada.

Desconocido a la gente de la tierra, existía en el universo un equipo especial comprendido por millones de almas que cuidaban varios planetas, galaxias e incluso dimensiones. Este amoroso equipo se dedicaban específicamente a servir y apoyar a los habitantes de planetas en desarrollo que pedían ayuda en tiempos de crisis y transición.

Las almas vibrantes de este equipo de transformación intergaláctica estaban comprometidos a trabajar juntos con el equipo local de transformación de cualquier planeta que pedía ayuda para crear más consolidación, y desarrollar maneras para vivir y crecer. Este amante equipo fue activado por la llamada colectiva desde la Tierra.

Sintiendo la llamada de ayuda, caso como un bombero en la Tierra respondiendo a la alarma, las emocionadas almas del equipo de transformación se juntaron para enfocar su atención en este bello mundo en crisis.

Ellos abrieron su corazón y almas a la gente allí. Aprendieron las maneras de la humanidad y se familiarizaron con los retos que estaban enfrentando la gente de la Tierra. Mientras unos acordaron observar y proporcionar guía desde la distancia, millones de estas almas acordaron nacer en cuerpos humanos y – como otros humanos – olvidar de donde vinieron, para poder experimentar plenamente ser humanos y proporcionar ayuda y guía más efectivamente a la humanidad.

Siendo nacidos en cuerpos humanos y en familias humanas, sin memorias sobre su origen, casi todos los miembros de este equipo de transformación sintieron los muchos dolores y alegrías de crecer, mientras a menudo se sentían separados y aislados de aquellos a su alrededor. Algunos incluso escogieron atravesar serios traumas con sus familias humanas para desarrollar una compasión más profunda.

Otros se sintieron simplemente solos y desconcertados, incapaces de comprender porqué aquellos a su alrededor no podían ver que el amor nos interconecta a todos. En algunas ocasiones, todos ellos sintieron que no pertenecían aquí, y sentían un llamado interno para algún propósito más grande.

Cuando estos miembros del equipo de transformación crecieron espiritualmente, y la crisis que enfrentaba el planeta se intensificó, comenzaron a ocurrir cosas mágicas. Escritos clave, sueños, experiencias místicas e incluso fábulas inspiradoras comenzaron a despertar a los miembros del equipo de transformación para su profundo propósito.

Para algunos, el despertar fue gradual, mientras que para otros fue un poderoso e inesperado acontecimiento único que levantó el velo. Colectivamente, los miembros del equipo de transformación comenzaron a recordar porqué vinieron a la Tierra. Ellos se encontraron espontáneamente conectándose con otros sabios humanos que eran parte del equipo de transformación, y quienes también ayudaban a despertarlos e inspirarlos. Sus miedos y sensación de separación gradualmente se desvanecieron al irse volviendo crecientemente emocionados de recordar su más profundo propósito, y encontrarse ahora jugando un papel integral en esta poderosa transición planetaria.

Eventualmente, todos los miembros del equipo de transformación despertaron. Al despertar, una nueva y brillante chispa bailó ante sus ojos.

Era la chispa del conocimiento.

  • El conocimiento de que todos nosotros ya estamos interconectados en una danza cósmica divina.
  • Conocimiento de que la felicidad del amor está siempre allí adentro cuando cualquier alma verdaderamente se abre a el.
  • Conocimiento que el propósito del equipo no es salvar a nadie, sin más bien simplemente ser una amante invitación e inspiración para todos los que están alrededor de ellos.
  • Conocimiento de que la unicidad e individualidad son bienvenidos, incluso en la interconexión con todos los seres.
  • Conocimiento de que cuando la gente de un planeta envía una llamada colectiva para ayuda, el equipo de transformación siempre contesta.
  • Conocimiento de que el equipo nunca falla en dar una poderosa e inspiradora ayuda para ir a través de la crisis más desalentadora.

Érase una vez, el equipo de transformación vino a la Tierra a recordarle a la humanidad – e incluso para recordarse ellos mismos – que no estamos solos, que somos actores igualmente importantes, e íntimamente interconectados del divino desarrollo del universo. El equipo vino a recordarnos que el miedo es solamente una invitación a crecer, y que al final, no hay final. Solo existe este sagrado momento en el cual nos abrimos a todas las riquezas que estamos listos a recibir. Solo existe lo eterno, aquí y ahora.


Y así traer esta fábula de transformación a un cercano (¿o será a una apertura?), el equipo de transformación encontró y continúa encontrando cada vez maneras más significativas, más alegres de amar, explorar, jugar y crecer juntos con todas las personas de la Tierra, al vivir éstas felices para siempre en el siempre presente aquí y ahora.

Fábula extraida de la web TransformationTeam

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