Quien espera se desespera

Hay un dicho que expresa lo siguiente: “Quien espera se desespera.” Y es que vives la vida esperando que ocurra de la manera que tú “deseas” y “quieres” que pase. Te crees el director y maestro de esta obra llamada vida. Y en el momento que no pasa como habías planeado…. todo se viene abajo.

Tu confianza “baja”, la energía ya no es la misma y decides tirar al traste todos estos planes porque crees que lo has hecho mal. Y así llega la culpabilidad a tu vida, instalándose como un “colega” a tu lado lamentándote de todo y sufriendo por algo que habías fantaseado.

Pues bien, quien espera se desespera. Te desesperas porque construyes algo a través de la fantasía y te pierdes en eso. Te pierdes en un montón de deseos y esperanzas y olvidas quien eres realmente. Olvidas que ya lo tienes todo en este mismo instante y que no hace falta perderte en algo más allá que no sea este instante presente.

Cuando esperas algo quieres controlar el tiempo, las actitudes, las personas, etc. Y yo te pregunto ¿Puedes controlar el latido de tu corazón? ¿Puedes controlar lo que realmente eres? ¿Puedes controlar la vida? ¿Cómo la vida misma puede controlarse a si misma?
¿Crees que una flor está controlando su belleza? Es bella por su naturaleza misma.
¡Tú simplemente ERES! Y eres sin control, sin lucha, sin apego, sin mente, sin espera. No hay nada que retener y si mucho que soltar.

Cuando sueltas la esperanza, deslizas el telón de manera que puedes ver la belleza de este instante sin la ansiedad de esperar algo a cambio. Y es que tiendes a esperar algo de la otra gente, a esperar unos resultados y a esperar tanto que no vives la vida. Tú eres vida y la vida está para vivirla.

Libre de deseos, libre de juicio, libre de etiquetas, libre de conceptos y libre de todo para que la vida te muestra tal como es. Cuando miras desde la espera estás reteniendo este momento y proyectando al futuro algo incierto. Yo te digo que hay otra manera de ver las cosas y tú ya sabes de que te hablo. Hubo un momento de tu vida que lo olvidaste. Te olvidaste de vivir y te tomaste la vida demasiado en serio.

Recuerda, quien espera se desespera. No hace falta que hagas nada, más bien suelta esto que crees que debes hacer y como debe ser. Instálate en el momento presente y experimenta la belleza de la vida en su máxima expresión sin esperar nada a cambio. No esperes tanto y deja que la vida te sorprenda. Simplemente sé, nada más.

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