¡Diviniza tu naturaleza! por Sri Swami Sivananda

Todas las ocasiones memorables, todos los días y aniversarios sagrados tienen un mensaje y un llamado superior para aquellos que oyen y responden. Estos mensajes forman invariablemente un recordatorio de la verdadera misión y el propósito central de la vida humana. El llamado de Navidad es el llamado a un nuevo Nacimiento en el Espíritu. Su mensaje es el mensaje noble de la Vida Divina, la Vida de Cristo de Compasión, Verdad y Pureza. Lo que constituye la verdadera Navidad dichosa para ti es ese momento en el que la Conciencia Divina que brilla a través de Jesús florece e ilumina las cavernas de tu corazón. La Navidad es para ti el día en que comienzas a llevar la vida divina de Satya (verdad), Ahimsa (no-violencia) y Brahmacharya (pureza, celibato) que el gran Vedántico de Occidente vivió. Muchas Navidades vinieron y se fueron. Las celebraciones se llevan a cabo todos los años pero, ¿te has elevado en respuesta a su Llamado Divino? ¿Ha nacido el Niño Divino en el Belén interior de tu corazón? Es el injustificable descuido del hombre en escuchar este llamado y divinizar su vida lo que le ha traído a la humanidad los horrores de la guerra, la enfermedad, los sufrimientos y la inquietud.

Hace dos mil años, la Divinidad encarnó en este planeta para mostrarle a toda la humanidad el glorioso sendero de la Vida eterna llevando una Vida Divina en esta tierra. El gran Jesús encarnó la triple cualidad de Satya, Ahimsa y Brahmacharya absoluto. Durante toda la duración de Su vida sublime, Cristo vivió como la expresión visible de la Verdad suprema. Él fue un testigo vivo de la Realidad Suprema que mora en esencia en el interior del hombre. En Su trato con el mundo exterior, fue en verdad la personificación de Ahimsa. Con palabras rebosantes del verdadero espíritu de Ahimsa, Él predicó la doctrina de no-represalia. “Ofrece tu mejilla izquierda al atacante que te abofetea en la derecha. Si un hombre te quita tu abrigo por la fuerza, ofrécele también tu capa”.

No hubo prueba, lucha, tormento o persecución que pudiera llevarlo a la ira o la represalia. En Su vida personal, Él fue en verdad la Pureza misma. A menos que te vuelvas como un niño pequeño, no podrás entrar al Reino del Cielo. Debes ser absolutamente puro como los pequeños inocentes. La humanidad tiene en Jesús, el Cristo, uno de los mayores ejemplos de Nishthika Brahmacharya – celibato estricto y castidad inmaculada. Él cuenta cómo algunos hombres “se convierten en eunucos” en pos del Reino del Cielo. Así fue que el triple hilo de Ahimsa, Satya y Brahmacharya constituyó la tela de la Vida Divina que vivió Jesús.

Una pureza celestial e inmaculada descansaba como un manto divino sobre Su personalidad sublime. Su vida fue una maravillosa combinación de Jñana (conocimiento), Bhakti (devoción) y Karma (acción), basada en Para Vairagya (desapego supremo). Un desarrollo integral ideal de cabeza, corazón y manos ha hecho de Su vida un modelo para que la humanidad emule por toda la eternidad. Cristo estaba siempre consciente de Su inseparable identidad con el Ser Supremo. Aún así, profunda devoción y amor por el Dios personal encontraron constante expresión en Él en la forma de plegarias, alabanzas y glorificación. Y en Su verdadera vida diaria, Él fue la personificación misma del espíritu de Karma Yoga (Yoga de la acción desinteresada). Su vida entera fue un ministerio continuo para el afligido. Sus pies se movieron sólo para llegar adonde se necesitaba ayuda. Si Sus manos se movían, era para ayudar al preocupado y agobiado. Su lengua habló sólo para pronunciar palabras suaves y dulces de compasión, consuelo, inspiración e iluminación. Con las miradas de Sus luminosos ojos yóguicos, Jesús despertó, elevó y transformó a aquellos a los que miró fijamente. Él sintió, pensó, habló y actuó para el bien de otros. En medio de todo esto, Él vivió en la conciencia ininterrumpida de la afirmación “Yo y mi Padre somos uno”. Su vida fue la de un Sabio en Sahaja Samadhi.

En Jesús, el Hombre, el aspirante o Sadhaka encuentra dos rasgos a emular fielmente que constituyen un admirable valor moral de ser Testigo de la Verdad. Su vida manifiesta un silencioso y supremo heroísmo ante la más resuelta oposición, la persecución y la mala interpretación. También ha sentado el ejemplo de cómo un verdadero buscador debe rechazar las tentaciones en el sendero espiritual. Mucho antes del drama externo de la crucifixión, Jesús voluntariamente Se crucificó espiritualmente aniquilando el ser inferior y viviendo una vida puramente divina.

El gran Rishi (sabio) que fue, el Hombre de Galilea, ejemplificó en Sí mismo el “Sthitadhih Muni” que el Señor Krishna describe en el sagrado Gita. Jesús fue constantemente un Sabio absorto en el Ser, perfectamente equilibrado en medio de los opuestos. Él nunca perdió la calma ni por un momento de Su vida intensamente vivida. No se regocijó con el placer ni se apenó ante el dolor. Mirando con perfecta ecuanimidad al amigo y al enemigo, absorto sólo en el bien universal, este perfecto Siddha Purusha (hombre iluminado) tipifica ese magnánimo estado de “Sarva dharman parityajya mamekam sharanam vraja” – “Abandona todos los deberes y refúgiate en Mí” – la compasiva voz de este Hombre Divino instó a toda la humanidad “Vengan a Mí todos los que estén cansados y que tengan una pesada carga” y prometió “liberarlos de la carga” y otorgarles descanso. ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Vengan! Fue el llamado divino. Y ¿cómo? Descargando el cuidado en Él porque Él cuida de ti. Tu trabajo es pensar intensamente en Él y sólo en Él. Nunca te preocupes por nada, porque ¿no cuida Él de los “lirios en el campo y los pájaros en el aire”? Depende de Él y Él cuidará de ti porque “Ananyashchintayantomam ye janah paryupasate; Tesham nityabhiyuktanam yogakshemam vahamyaham” – “Aquellos que piensan sólo en Mí con devoción exclusiva se unen eternamente a Mí y Yo cuido de ellos” – es la promesa del Señor Krishna.

Tú sabes que en el momento del nacimiento de Jesús apareció una estrella brillante en el firmamento para guiar a los Magos hacia el Niño Divino. Tómala como tu Estrella de Navidad. ¡Que te muestre el camino que conduce a la Vida Divina como lo ejemplificó el místico Yogui de Belén! Manifiesta la misma Realidad Viva, la Pureza Inmaculada y la sublime Compasión Divina. Diviniza tu vida. Lleva una Vida Divina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s