Agarrado a la forma, liberado en espíritu

“La verdad está aquí y ahora, pero sin tu invitación no la reconocerás. Nunca ha estado aparte de ti” Lisa Natoli

Hace unos seis años empecé con un proceso que no puedo definir. Sólo puedo contar mi experiencia y compartir una visión de este proceso. Durante este tiempo he podido percibir algo que no puedo nombrar, han aparecido maestros por doquier y muchos muros han caído.

Las herramientas han aparecido en su momento, las personas han intervenido en cada instante que lo necesitaba y la Presencia ha permanecido aquí esperando a que la invitase a “entrar” (entre comillas porque nada entra o sale, más bien ya está Presente).

La mente muchas veces te dirá que lo podías haber hecho mejor o que si hubieras escogido otro camino, etc. pero me encanta esta reflexión de Un Curso de Milagros que lo define de forma excepcional:

“Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto”

Hasta ahora todo lo que hacía estaba comprendido en el tiempo. Un pasado como algo que hice, un futuro como algo que realizaré y un presente como algo que estoy haciendo. Además también como algo que abarca un espacio, un lugar, etc. Los muros de lo que te comentaba que habían caído eran condicionamientos, creencias, culpabilidad, etc. todo lo relacionado con la separación entre algo inseparable.

Creemos ser libre, libres de decidir que hacer con nuestra vida, libres para operar en un mundo de forma, de causa y efecto. Un mundo dual donde debe convivir todo aquello que tiene una doble cara. Y digo hasta ahora porque el proceso del que te estoy hablando me ha llevado a un “punto” donde surge la pregunta ¿Es real esto? ¿Puede ser real algo que comienza y acaba? ¿Puede la Vida limitarte en espacio y tiempo? ¿Como puedo ser libre así?

“El mundo es una ilusión. Aquellos que eligen venir a él andan buscando un lugar donde poder ser ilusiones y así escapar su propia realidad. Mas cuando se dan cuenta de que su realidad se encuentra incluso aquí, entonces se hacen a un lado y dejan que esta les muestre el camino. ¿Qué otra alternativa tienen realmente?”

Un Curso de Milagros

Surge la duda y el cuerpo se incomoda. Surge la duda y el espíritu se regocija. El cuerpo te desvía la atención para que sigas con tu día a día sumergido en un sueño, te distrae con el ego de un lado para otro, etc. En cambio, el espíritu, esta Presencia que puedes percibir sin principio ni fin, sin espacio abarcable, te mantiene sereno. Este espíritu es total, indiviso y no tiene identidad personal. Te señala este punto y te invita a entrar, a explorar y llevar la atención no solo a soltar la creencia en el tiempo y el espacio, sino a que lo reconozcas TODO. Y aquí la mente comandada por el ego ya no puede entrar sin descalzarse.

Y descalzarse significa ver esto de otra manera. Ya no es lo que haces que te hace libre, sino más bien con QUIÉN LO HACES. Con el ego o con la Presencia. Por lo tanto, la libertad es la capacidad de elegir la interpretación que voy hacer sobre las situaciones que se me presenten. No se trata de cambiar tu vida, se trata de cambiar tu mentalidad con respecto a tu vida.

Ser consciente que participas en una ilusión es muy revelador, porque te das cuenta no sólo que cada encuentro es un encuentro contigo mismo sino que además cada instante es atendido sin realizar ningún esfuerzo. La mente por fin se amansa y se rinde. No hay nada más que hacer. Simplemente reconoce, vuelve a conocer algo que ya ERES. Abre los ojos del corazón y mira más allá del mundo. Mira tu realidad inmortal.

Realmente, tú no estás aquí leyendo esto. Sólo piensas que estás aquí. Porque crees que necesitas hacer algo para ser completo y libre. Pero si reconocieses que tu no naciste cuando nació tu cuerpo, que no vas a morir cuando tu cuerpo muera y de que no eres el principio ni el final de nada… otro gallo cantaría como dice el refrán. Y aquí estoy ahora, sintiendo desde la quietud algo inexplicable e inabarcable.

Sólo te puedo decir que simplemente confíes. No busques más, ya te encontraste. No hagas más preguntas, tú eres la respuesta. No te agarres a la forma, al cuerpo y a lo que crees que es mejor. Suelta esto y entrégalo. Percibe esta eternidad en ti. Entrega la mente, abre el corazón y abraza la Vida.

“Cuando hagas del hombre y la mujer uno solo, de modo que el hombre no sea hombre y la mujer no sea mujer, entonces entrarás en el reino” Evangelio de Tomás

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