Autoconocimiento, movimiento y pensamiento crítico

man with fireworks

Hay un exceso de POSITIVIDAD, RENDIMIENTO y TAREAS… a ver si te enteras

Una de las corrientes que transita en nuestro día a día es: “cuanto más mejor”. Esta actitud nos empuja a rendir por encima de nuestras capacidades humanas perdiendo el sentido por completo, entrando en una espiral de rendimiento que no hace más que mellar nuestra condición humana.

Si paras por completo y te lo miras con atención, sabrás lo que te digo. Simplemente observa la velocidad de la gente en el supermercado, los coches transitar por las calles, las publicaciones de tus amigos en las redes, etc. O tu mismo, observa tu día a día. Vamos como pollos sin cabeza a un ritmo trepidante sin ninguna finalidad.

Pero esto no es nuevo, ya hace tiempo que entramos en este multitasking. Somo capaces de hacer infinidad de tareas en un breve espacio de tiempo y esto nos hace sentir bien. El rendimiento es símbolo de plenitud y satisfacción personal. Rendir al máximo de nuestras capacidades está muy bien visto y sobrevalorado. Por contra, no dar la talla y rendir por debajo de nuestras condiciones, te aparta y margina en esta sociedad.

Si hablo de esto es porque lo he vivido y transmitido. Uno de mis errores ha sido querer abarcar mucho sin estar en ningún lado en realidad. Y me he dado cuenta que ya no es la cantidad ni la calidad sino más bien en presencia. Hay un dicho que dice: “divide y vencerás” pero en cuestión de tiempo no estoy muy de acuerdo y menos en vida presente. O estás o no estás.

Porque por una parte está bien trabajar en uno mismo, muy bien está. Porque si uno no se siente bien, por muy lejos que vaya a buscarse (sea un país, un método, religión, ideología, etc. esto no puede darte quien eres) siempre irá acompañado de uno mismo y es aquí donde debes señalar.
Y por otra parte, cuando la distancia se acorta y te encontraste a ti mismo o así lo sientes, quieres estar más presente con lo que tienes y quieres. Siempre queremos más y no tenemos suficiente, ¿dónde está el límite?

Y todo esto no implica velocidad, positividad ni intensidad, implica amor. Amor por lo que tenemos a nuestro alrededor, por quienes nos acompañan. La velocidad no puede acelerarse, solo detenerse. La positividad esta sobrevalorada, nos excita perdiendo el norte y nos aleja de lo que realmente somos. Y la intensidad depende de lo que sientas, puedes llevarla allá donde más te interese pero sobretodo quitarla de donde más te pese.

En definitiva, nos hemos creido dioses en el olimpo y no somos capaces de reconocer nuestra condición humana. Porque cuando aparece el estrés y la ansiedad le damos la culpa al sistema, pero no hay autocrítica. Está claro que el sistema nos empuja a rendir, mostrarnos y acelerarnos pero podemos decir basta. Basta de querer demostrar y empezar a contemplar. Basta de querer abarcar y empezar a amar.

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